Lo que esconde un bar de tapas de Sevilla

En el popular bar de Tapas que ha estado sirviendo cañas, copas y tapas desde 1923 y que se encuentra cerca de la Catedral de Sevilla, y conocido como la Cervecería Giralda, los propietarios decidieron aprovechar los tiempos de pandemia para dedicarse a renovar el local que desde hace tanto tiempo se los pedía.

El estilo del bar, tipo renacimiento islámico, siempre se consideró como parte del estilo del bar que fue construido por el arquitecto Vicente Traver, junto con un hotel que ocupa el mismo edificio a principio de la década de los años 1920.

Aunque si existían leyendas locales y uno que otro documento histórico de que el edificio había sido antes un “hammam” (o baño turco público), no le hicieron mucho caso, ya que muchos historiadores no estaban convencidos de que había habido algo ahí antes del bar.

Sin embargo, los propietarios decidieron contratar a un arqueólogo y así fue, que, descubrieron los baños.

Y debajo de todo se encontraron con una casa de baños islámica magníficamente decorada, con deslumbrantes motivos geométricos y tragaluces en forma de estrellas que datan del siglo XII, de la época del Califato almohade.

El arqueólogo Álvaro Jiménez conocía los rumores. Pero, como muchos otros, siempre los había imaginado fantásticos. Sin embargo, un día de julio pasado, el equipo se abría paso suavemente a través del yeso que cubría el techo cuando descubrieron un tragaluz en forma de estrella de ocho puntas.

A medida que fueron destapando paredes y paneles de madera encontraron los tragaluces, y supieron de qué se trataba, un baño. 

Así que comenzaron a seguir el patrón de los tragaluces, descubriendo piezas de exquisito diseño de la época en que España estaba dominada por el Califato, que también dominaba Portugal y el norte de África.

Los baños mejor conservados

De acuerdo con lo dicho por el arqueólogo que trabaja en la restauración, estos baños, en lo que a decoración se refiere, son los mejor conservados de todos los baños conocidos en la península ibérica.

Absolutamente todo aquí está decorado y, afortunadamente, ha sobrevivido. El fondo es de mortero de cal blanca grabado con líneas geométricas, círculos y cuadrados. Además de eso, tiene pinturas ocre rojo de estrellas de ocho puntas y rosetas de diferentes formas geométricas de los huecos del tragaluz.

Si bien aún es necesario limpiar una gran cantidad de lechada de cal para revelar la pintura roja debajo, el hammam ahora se ha conservado y reparado y la Giralda debe abrir nuevamente en dos o tres semanas.

Se hizo un hermoso trabajo de restauración en donde los baños y la barra han renacido y se han convertido en algo maravilloso.

Fue una suerte que los propietarios tomaran la previsión de hacer las cosas correctamente, como lo haría un buen cerrajero que toma las previsiones necesarias al hacer su trabajo.

Ahora los propietarios, esperan con ansias un nuevo capítulo en la historia de su bar, a la espera de que pronto finalice la pandemia y puedan brindar no sólo por su hallazgo histórico, sino por la previsión de Vicente Traver, que pudo haber tumbado todo, en lugar de construir sobre el baño.

Si el bar era famoso para disfrutar de unas copas, ahora lo será más por ser un hammam del siglo XII.